Homenaje a Agustín Millares Sall en el Día de las Letras Canarias

El acto se celebró en la sede del Gobierno Autónomo de Las Palmas de Gran Canaria. Comenzó con Juan José Cardona, alcalde de Las Palmas de Gran Canaria que dio paso a poemas leídos por jóvenes alumnos, del Instituto de Educación Secundaria Canarias (IES) que lleva el nombre del poeta grancanario, quienes recitaron “Naufragio a la vuelta de la esquina” y “Nostalgia incontrolada”.
Agustín Millares

Agustín Millares

El grupo Canto 7, rindió tributo al poeta con la interpretación musicalizada de dos conocidos poemas de Millares, “Yo poeta declaro” y “No vale”. La mañana continuó con la voz de los familiares del poeta con versos recitados por su hijo, Agustín Millares Cantero, y su viuda, Magdalena Cantero. La consejera de Cultura del gobierno canario, Inés Rojas, cerró el acto con versos de Millares que recogen el ánimo de hacer de la palabra la mejor arma para avanzar, pertenecientes al libro "Poesía Unánime", de 1967. Cuando se cumplen 25 años de su muerte, su elección contó con el apoyo unánime de las instituciones públicas, culturales, académicas e intelectuales de todas las Islas Día de las Letras Canarias El Día de las Letras Canarias se celebra el 21 de febrero, fecha en la que se conmemora el aniversario de la muerte de José de Viera y Clavijo, claro exponente de la literatura y de otras áreas del conocimiento en el archipiélago, que tuvo lugar el año de 1813 en la ciudad de Las Palmas de Gran Canaria. Viera y Clavijo había nacido en Los Realejos, Tenerife. Cuando se cumplen 25 años de la muerte de Agustín Millares Sall (1917-1989, se recuerda a las nuevas generaciones la obra de un poeta comprometido con su tiempo, de un luchador que no aceptó doblegarse. En 1989, con 71 años, falleció el poeta que se adelantó a su época. Inés Rojas junto a Magdalena Cantero, viuda de Millares - 2463,86 Kb Inés Rojas junto a Magdalena Cantero, viuda de Millares Poema “No vale” Agustín Millares Te digo que no vale meter el sueño azul bajo las sábanas, pasar de largo, no saber nada, hacer la vista gorda a lo que pasa, guardar la sed de estrellas bajo llave. Te digo que no vale que el amor pierda el habla, que la razón se calle, que la alegría rompa sus palabras, que la pasión confiese: aquí no hay sangre. Te digo que no vale que el gris siempre se salga con la suya, que el negro se desmande y diga “cruz y raya” al júbilo del aire. Vuelvo a la carga y te digo: aquí no cabe esconder la cabeza bajo el ala, decir “no sabía”, “estoy al margen”, ”vivo en mi torre, sólo y no sé nada”. Te digo y te repito que no vale.