Hoy celebración de la Candelaria en la parroquia caraqueña con orígenes canarios

CEEM. Caracas, 2-2-2016

El cardenal Jorge Urosa Savino, arzobispo de Caracas, presidirá la ceremonia religiosa

La iglesia de la Candelaria en Caracas celebra la festividad este 2 de febrero a las 6 de la tarde. La eucaristía será presidida por el cardenal Jorge Urosa Savino, arzobispo de Caracas. Al finalizar el culto, la imagen saldrá en procesión por los alrededores de la parroquia. El día de hoy los vecinos amanecen a las 6 con el canto de las mañanitas y el Rosario de la Aurora. La iglesia anuncia que la bendición de las candelas será en el mismo horario habitual dominical. A las 4 de la tarde se presentará el grupo cultural Los Vasallos de la Candelaria.
Historia de la devoción a la Virgen en la advocación de la Candelaria
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Imagen de la Candelaria dispuesta para la procesión.

La devoción por la advocación mariana de la Candelaria está relacionada con los canarios que desde la época colonial emigraron de sus islas hasta las tierras americanas de Venezuela y se asentaron en las afueras de la capital, Caracas. Se establecieron hacia el este de la ciudad en las cercanías de la quebrada Anauco. Alrededor de 1700 los isleños pobladores de este nuevo barrio se propusieron levantar un templo para la veneración de su patrona. Cuentan cronistas que los isleños, con la ayuda del sacerdote don Pedro de Vicuña, se dirigieron al obispo de Caracas, don Diego de Baños y Sotomayor, con la finalidad de pedirle licencia para recaudar fondos y construir a la Virgen de Candelaria una capilla en el paraje Cruz, entre las quebradas de Catuche y Anauco. El Cabildo autorizó el permiso para que se construyese la iglesia y les facilitó el terreno que consistía en una cuadra completa. En 1708 el padre Gabriel Matías Martizaes de Ibarra, vicario capitular de Caracas bendijo la iglesia de La Santísima Cruz y de Nuestra Señora de la Candelaria. En 1750 por Real Cédula del rey Fernando VI, se autorizó al obispo Manuel Machado y Luna para erigirla en parroquia.
En el templo se encuentran los restos de José Gregorio Hernández, descendiente de canarios
El médico, científico, profesor José Gregorio Hernández Cisneros nació en Isnotú, Estado Trujillo, el 26 de octubre de 1864, es bisnieto de la herreña María de la Cruz, hija de Antonio Febres Cordero y de la Peña, natural de Valverde de El Hierro quien emigró siendo pequeño con su familia a Venezuela. José Gregorio es considerado un venezolano de profunda vocación por su profesión y un católico devoto generoso con los más desfavorecidos. Murió en Caracas, 29 de junio de 1919 de forma trágica en la esquina de Amadores de La Pastora en Caracas al ser atropellado por un automóvil. Sus restos se encuentran en la iglesia parroquial de La Candelaria desde 1975. Su causa para la santificación está en proceso de beatificación y posterior canonización. En 1986 Su Santidad el Papa Juan Pablo II declaró solemnemente sus virtudes heroicas, por lo que se le otorgó el título de Venerable. Recientemente ha crecido la expectativa entre los fieles sobre su posible beatificación, debido a que el 25 de septiembre de 2013 su Santidad el Papa Francisco manifestó interés por la causa del Dr. José Gregorio Hernández.  

El poblado de ayer es una zona importante de la Caracas de hoy

El paso del tiempo fue transformando la primitiva zona que fue creciendo junto con con sus habitantes, en principio canarios a los que se fueron agregando otros residentes, en su mayoría inmigrantes como ellos, sobre todo gallegos e italianos.

Obras en los alrededores de la Iglesia de la Candelaria. Monumento al General Rafael Urdanete.

La convivencia fue armónica, las diferentes culturas fueron asimilándose entre sí, aunque predominaban los españoles y sus costumbres, especialmente gastronómicas y deportivas. Lugar fundamentalmente comercial, en tiempos pasados contó con restaurantes y tascas españoles de los más famosos de Caracas en los que grupos de amigos con frecuencia "debatían" sobre fútbol. Los cambios sociales han ido transformando las costumbres. Algunos extranjeros se han residenciado en otros lugares de la ciudad y muchos han regresado a sus pueblos de origen. Poco queda del estilo de vida que impusieron los que llegaron en el siglo XX. Encontrar a los vecinos inmigrantes en las mañanas y tardes sentados con tranquilidad bajo los frescos árboles de la plaza de la iglesia de la Candelaria se ha dificultado; sin embargo se aprecia aún parte de esa convivencia alrededor de la parroquia. Igualmente se palpa la devoción por la virgen de Candelaria en los visitantes que entran en la iglesia.