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Semblanza de Alfonso Chiscano Díaz, cirujano canario afincado en San Antonio de Texas

Incansable “embajador” de las islas en Texas, recibió la Medalla de Oro de Canarias en 1999

CEEM. 30 de agosto de 2019
Redacción Caracas

Alfonso Chiscano Díaz, prestigioso cirujano cardiovascular residenciado en Estados Unidos hasta su fallecimiento el pasado 27 de agosto, nació en Santa Cruz de Tenerife, islas Canarias, España, en el año de 1938. Vivió en su isla hasta su época adolescente, cuando se trasladó a la península para proseguir estudios superiores.

Estudió educación primaria en la Escuela Alemana y en las Escuelas Pías, después en el Instituto Nacional de Santa Cruz de Tenerife. En Madrid se inscribió en la Escuela Jesuita para ingresar en 1955, con apenas 17 años, en la Facultad de Medicina de la Universidad de Barcelona, en donde obtuvo su licenciatura en Medicina en 1962, gracias a una beca otorgada por el Cabildo Insular de Tenerife.

Traslado a Estados Unidos

Se enteró por un compañero de carrera de la existencia de una plaza de cirujano cardíaco en Detroit, ciudad del estado de Míchigan en Estados Unidos de América. Hacia allí embarcó con apenas 50 dólares en el bolsillo. En la Universidad de esta ciudad hizo el internado para las especialidades de cirugía general y cirugía torácica.

En Michigan se casó. El matrimonio tuvo cuatro hijos y ocho nietos a los que les enseñó las islas y el amor por su tierra.

Profesional responsable, aseguraba que en sus primeros años de ejercicio en se levantaba a las cinco de la mañana para acudir “a seis o siete hospitales cada día, no por hacer dinero, sino porque era mi obligación, la de ayudar como médico a los pacientes y también a la sociedad”.

En Míchigan pudo conocer las realidades sociales de una época compleja en el estado. Comentaba que vivió los conflictos raciales y la huelga de 1965 entre blancos y negros. Afirmaba que “en un mes en el hospital de Detroit operaba más balazos que en la guerra de Vietnam” y cifró en “casi 200 personas al día” las que llegó a intervenir quirúrgicamente por este motivo. Esa fue una de las causas fundamentales por las que la familia decidió trasladarse a Texas, aseguraba.

Residencia en Texas

Fue a principios de los años 70 cuando el matrimonio Chiscano se residenció en Houston, en donde se encontraba la cirugía cardíaca y torácica más avanzada del mundo. Le concedieron una beca para trabajar directamente bajo la supervisión del doctor Denton Cooley en Houston, cirujano reconocido a nivel mundial.

En 1972 comenzó su propia práctica privada como cirujano cardíaco, en San Antonio, Texas.   Chiscano y su equipo realizaron cirugía a más de 6.000 pacientes.  Desde noviembre de 2007, ocupó la Cátedra Alfonso Chiscano de Investigación Cardiovascular en el Centro de Ciencias de la Salud de la Universidad de Texas en San Antonio (UTHSCSA). 
Fue miembro senior de la Sociedad de Cirugía Torácica y del American College of Cardiology, y de la American Medical Association; así como miembro senior de la Texas Medical Association y la Bexar County Medical Society; también del American College of Cardiology y del Colegio Americano de Cirujanos.

Igualmente, el cirujano realizó aportes científicos en Las Afortunadas. Impulsó y promovió en 1986 el servicio de cirugía cardiovascular del Hospital Universitario de Canarias (HUC) de Tenerife. Sobre la aportación que realizó a la cirugía cardiaca en su isla, al ponerse en marcha este servicio, recordó “estuve un mes y los primeros 20 casos los hicimos entre un famoso cardiólogo ya fallecido, Diego de Armas, y un servidor”.

Alfonso Chiscano, en uno de sus paseos por la ciudad de San Antonio de Texas se encontró con los restos del Fuerte El Álamo en donde leyó en una piedra de molino la inscripción: “Traída por emigrantes canarios en 1731”. Este descubrimiento lo conmovió de tal manera que decidió indagar con el propósito de conectar ambos lugares entre los que existían históricos lazos de unión. Fundó la Asociación de Amigos de Canarias de Estados Unidos, colaboró con la Asociación de Descendientes de Canarios en San Antonio de Texas en el objetivo de erigir un conjunto escultórico en la plaza principal de la ciudad, como recuerdo de las 52 familias isleñas que la fundaron en 1731.

Raíces canarias en San Antonio de Texas

Chiscano, incansable “embajador” de las islas en Texas, se convirtió en pieza clave de la fundación de la Oficina de Canarias en San Antonio, que se creó en 1999, año en que le concedieron la Medalla de Oro de Canarias.

Asimismo, luchó porque la Catedral de San Fernando en San Antonio contara con un retablo en honor a Nuestra Señora de la Candelaria, que se encuentra situado a la derecha del altar principal y que se complementa con el de Nuestra Señora de Guadalupe, patrona de las Américas. Los retablos simbolizan la conexión espiritual entre las dos orillas.

En las dos capitales canarias se encuentran sitios en recuerdo de sus acciones como canario universal. En Las Palmas de Gran Canaria lleva su nombre la calle que conduce a el Hospital Universitario de Gran Canaria Doctor Negrín En septiembre de 2002 en la plaza de San Antonio de Texas de la capital tinerfeña se levantó un busto en su nombre.

Siempre solidario y comprometido con lo canario, en junio de 2002 estuvo presente en la primera reunión de Canarios en el Mundo en Montevideo, Uruguay, organizada por Francisco Aznar Vallejo, viceconsejero de Relaciones Institucionales del Gobierno de las islas, bajo la presidencia de Román Rodríguez.

Reunión con representantes de entidades canarias en Uruguay

Aznar Vallejo, profundamente afectado por la noticia del fallecimiento del doctor Ciscano, manifestó: “un excelente cirujano que operó hasta en cuatro ocasiones a expresidentes norteamericanos, fue el canario prototipo que supo hacer de su desgracia una grandeza. Salió sin nada. Siempre dijo que no tenía cómo pagar a Tenerife lo que hizo por él.  Lloró desconsolado cuando le dieron la medalla de Oro de Canarias.  Batalló siempre por mantener el nombre de las Islas vivo.  No hemos sabido valorar suficientemente su figura. Es una pérdida irreparable, nunca tendremos un embajador como él”.

Alfonso Chiscano falleció el día 27 de agosto en su domicilio de Estados Unidos rodeado de su familia. Nunca dejó el ejercicio de su profesión. “Los médicos no nos jubilamos en EEUU, nos morimos con las botas puestas. Sigo en la Facultad de Medicina. La gente se sigue muriendo, y mi mente continúa al servicio del objetivo que siempre me ha movido: ayudar a los demás”.


Bibliografía

Diario de Avisos. 28 de agosto de 2019 https://diariodeavisos.elespanol.com/2019/08/
El Día. (28 de agosto de2019) https://www.eldia.es/sociedad/2019/08/28
La provincia. (27 de agosto de 2019https://www.laprovincia.es/canarias/2019/08/27
Archivo Universidad de Texas