28 septiembre, 2022

La cita previa o vuelva usted mañana

José Francisco Armas Pérez.
CEEM. jueves, 16 de junio de 2022

¡El ciudadano será el centro de nuestra política!, se desgañitaba con desparpajo y aleteando sus brazos el candidato sobre su atril; ¡haremos de la administración una casa de puertas abiertas!, ¡nuestra gestión será cercana al ciudadano! …blablablá. ¿Odolo? Como diría mi finada abuela. Lo más seguro es que si usted necesita acudir a cualquier oficina pública se encuentre en la puerta con un cartel a la altura de sus ojos, como estampándolo en su frente, que dice: “NECESITA CITA PREVIA”, es decir “vuelva usted mañana”.

Si, si, ya sé que hubo y/o hay una pandemia, sí; que hubo que tomar medidas extremas, si, correcto; que hay que modernizar a la administración, ¡hombre, por favor, quien puede discutirlo!; que hay que adaptarse a los nuevos tiempos, ¡no faltaría más!; ¡que estamos en la era de la administración electrónica, por supuesto, ¡quien podría negarse a ello!, pero si usted acude a esa administración cercana para hacer un trámite que necesita con urgencia, ¡vuelva usted mañana! Si le apetece saludar a su gobernante, porque votó por él o no, o es su amigo, llámelo por teléfono que si no le dice que está ocupado tomará café y tendrá suerte, porque si va a la casa de gobierno, le dirán: ¡vuelva usted mañana!, si va a sacar 20 euros de su banco, ¡vuelva usted mañana!

Hombre, es mucho más cómodo, se evitan aglomeraciones, me dijo un colega. Y le respondí: ¿y por qué no es bueno ver una pequeña aglomeración (cinco o diez personas) en un lugar dónde se cuentan con los dedos de la mano los paseantes?

Recuerdo ver por primera vez, la necesidad de cita previa en la administración de Hacienda y decía algo así como “para su comodidad solicite cita previa” y era razonable. Se tomó para comodidad de ciudadano, de esa “persona humana” como dijera el presidente Rajoy que podía solicitar cita previa para acudir en una hora determinada a realizar una gestión porque por su trabajo u obligaciones diversas apenas tenía un tiempo para realizarla, pero no era excluyente. Me temo mis queridos paisanos, que vino para quedarse. Ha desaparecido la palabra “comodidad” para fijar un muro invisible entre la administración y el contribuyente, el mismo que iba a poner en el centro de la gestión púbica desde su atril el candidato.

Dejando de parafrasear a Mariano José de Larra en su artículo “Vuelva usted mañana” publicado en 1833, cito ahora a Voltaire: “El sentido común es en realidad el menos común de los sentidos”. Por qué, me preguntó mi amigo Juan Herreño, protagonista de esta historia. Le respondí, porque con sentido común se hubiera resuelto tu problema. Tú que acudiste a pagar tus impuestos, tú que acudiste el último día en el último momento porque te enteraste en ese instante que podrías solicitar una beca para tu hijo/a, tú que fuiste a La Villa y te surgió hacer una gestión y acudiste al centro oficial y viste que no había aglomeraciones, ni colas, debieron atenderte, en cambio te estallaron en tu frente: “necesita cita previa”. Y si te cabreas y quieres quejarte ante alguna de las autoridades, también para ello necesitarás cita previa.

Te aconsejo amigo Juan que no te atormentes, vete a alguno de los buenos bares, cantinas o cafés, como dice la ranchera de Pedro Infante, tómate un trago, que allí no necesitarás cita previa y con suerte puede que haya una aglomeración (cinco o diez personas). Y no te acomplejes tampoco por no entender del asunto de “la digitalización”, no estamos solos, has de saber que según una encuesta de Metroscopia el 70% de los mayores de 65 años estamos en “riego de exclusión digital”, ¿cómo lo ves? Ya no sólo es la próstata ni los triglicéridos, amigo mío, ahora es también la electrónica, la digitalización la que nos sube el nivel de azúcar en la sangre. Leí   con satisfacción que le hemos ganado una a los bancos, tan poderosos ellos, y mira que es difícil, pues van a tener que ampliar el horario de caja y tendrán también atención personalizada para los mayores, así, ¡con dos…!, cómo nos merecemos.

Para finalizar mi historia, cito y coincido plenamente con José R. Chávez que en su “Rincón Jurídico”, expresa con mayor claridad que yo en estas aturdidas palabras su posición ante esta situación, y dice:

“Voy a dejar clara mi posición personal, que podrá tildarse por algunos de primitiva, aunque yo prefiero calificarla de humanista:

  • Nada que objetar a la Cita Previa cuando el particular quiere usarla, o cuando existen situaciones de masificación de sujetos con idénticos trámites.
  • En cambio, me opongo a la Cita Previa impuesta cuando se trata de acceder a los Registros para presentar solicitudes, comunicaciones o recursos, y cuando el particular no quiere, no puede o no sabe usar el cauce electrónico.
  • También me opongo con vehemencia a que no exista una persona física con rostro que sea capaz al menos de escuchar al ciudadano quejoso. Si el derecho a la respuesta pública es importante, también lo es el derecho a quejarse y desahogarse.

En fin, creo que habrá que aplicar la legítima defensa, o al menos tomárselo con humor, y promover la iniciativa pública legislativa para disponer que la inspección de hacienda, laboral o de otro sector, solo podrá personarse para levantar acta si cuenta con “cita previa” informando al ciudadano.

Sé que no he convencido a nadie, y alguno pensará que no ha aparecido en este post el derecho administrativo, pero me he desahogado y además recuerdo que hay un derecho administrativo invisible, el que regula la presencia, la queja y el servicio que no recibe el ciudadano y que vuela bajo el radar de las normas. También importa.” https://delajusticia.com/2020/07/10/la-cita-previa-ante-la-administracion-un-virus-juridico-que-se-extiende/.

JOSE FCO. ARMAS

P.D. Yo, por mi parte, en las próximas elecciones colgaré un cartel en la puerta de casa dirigido a los candidatos/as que diga: “para venderme su programa electoral necesita cita previa”. Véanlo sin acritud y con cierto humor, por favor.

  • José Francisco Armas Pérez es abogado y consejero de Trabajo de Migraciones y Seguridad Social de España en Venezuela.