27 octubre, 2020

El último viaje del Valbanera con una niña grancanaria que presagiaba la tragedia

Antonio Álamo Lima
CEEM. 21 de septiembre de 2020

Canarias. Verdades, mitos y leyendas

Canarias, archipiélago anclado en el océano Atlántico formado por ocho rocas volcánicas habitadas y varios islotes solo visitados por aquellos que tienen la suerte y posibilidades de hacerlo, siempre ha sido tierra de mitos leyendas y dudosas realidades o ”medias verdades” que nos han dado a conocer nuestros padres y abuelos, quienes, a su vez, los habían recibido de sus antepasados. Son historias y cuentos que forman parte del acervo cultural popular que conocemos, recordamos y transmitimos a nuestros descendientes.

Uno de los hechos reales cargados de leyendas que nos contaban cuando éramos niños es la triste historia del Valbanera, un buque español que un fatídico 9 de septiembre de 1919 se fue a pique cargado de pasajeros frente a las costas cubanas, azotado por un huracán. En el accidente fallecieron 488 personas, entre viajeros y tripulantes o, mejor dicho, desaparecieron porque sus cuerpos nunca fueron hallados.

El Valbanera de la Naviera Pinillos era el buque favorito de la familia Martínez de Pinillos, originaria de La Rioja. Construido en el año 1906 en los astilleros C Connell & Co, en Glasgow, lo bautizaron en Cádiz en 1916 con el nombre de Valbanera, en honor a la patrona riojana, aunque por una equivocación del astillero le colocaron una “b” en lugar de una segunda “v”, como correspondía.

Quizá la leyenda comienza con este error ortográfico que hizo pensar a algunos supersticiosos que la virgen iba a castigar ese cambio y que la nave tendría un final trágico, como así fue.

El buque inició una ruta que llevaría a miles de españoles al nuevo continente con la intención de conseguir un bienestar que su patria les negaba. Su trayecto habitualmente comenzaba en el puerto de Barcelona, desde donde partía hacia América con escalas en Cádiz, Las Palmas de Gran Canaria, Santa Cruz de Tenerife, Santa Cruz de La Palma, San Juan de Puerto Rico, La Habana, Galveston y Nueva Orleans.

En Canarias hay un suceso referido al viaje que comenzó el 10 de agosto de 1919 en el puerto de Barcelona en lo que fue el último del Valbanera, aunque nadie lo imaginaba. El buque, que había hecho escala en Valencia, Málaga y Cádiz, llegó a Las Palmas el día 17 de agosto. Un día después recogió a más pasajeros en Tenerife y el 19 salió definitivamente hacia América desde Santa Cruz de La Palma con 1.230 personas a bordo, entre tripulación y pasajeros. Se cuenta que, a la salida de este puerto, una maniobra brusca hizo que el buque perdiera una de sus anclas, lo que también fue interpretado como un mal presagio por los marineros.

La leyenda canaria a la que nos referimos cuenta que entre los pasajeros que subieron en la capital grancanaria iba una niña de apenas cinco años, de nombre Ana Pérez Zumalave, quien viajaba “a la fuerza” con su familia porque no quería ir en el barco. No cesó de llorar desde que meses antes en su casa de la Calle Terrero, zona de Triana en Las Palmas de Gran Canaria, recibió la noticia del cabeza de familia que les informó que se irían a Cuba en el Valbanera. La infanta inconsolable manifestaba a todo el que la escuchaba que en esa embarcación ella se negaba a subir porque algo horrible le ocurriría.

Ella y su familia viajaron en la nave que arribó a Santiago de Cuba el 8 de septiembre en donde desembarcaron más de la mitad de los pasajeros, concretamente 742; entre ellos Ana y los suyos, quienes, cansados del continuo llanto de la niña, prefirieron hacer el trayecto a La Habana por tierra, aunque tenían el billete pagado hasta la capital cubana. Seguramente, al tomar esta decisión le habrán dicho a Ana: “¿viste? ¡no pasó nada!”

Al día siguiente, el Valbanera partió hacia su viaje final para que se cumplieran los presagios de tragedia como algunos agoreros pronosticaron desde el inicio. Azotado por una tormenta fue imposible que llegara a su destino. Para mayor gravedad, no pudo conocerse que pasó con las 488 almas, entre pasajeros y tripulantes, que viajaban. A los pocos días la marina norteamericana divisó los restos del barco en el fondo del mar pero no había en ellos ni un solo cadáver, ni huellas de que hubieran intentado soltar los botes salvavidas.

Así terminó la triste historia del Valbanera, denominado por muchos el Titanic español, y el mito, leyenda o realidad de la niña Ana, que salvó a su familia de una muerte segura con su emperramiento y temor continuos a viajar en esa embarcación.