28 noviembre, 2021

Semblanza de Isidoro Dorta Navarro, empresario canario-venezolano fallecido en Venezuela

CEEM. Viernes, 25 de junio de 2021

Emotiva semblanza de Isidoro Dorta. Un sentido homenaje que le rinden su esposa e hijas con ocasión de su fallecimiento el 19 de junio.  


In memoriam

Isidoro Dorta Navarro, “Sorito”

«El menor de los hijos de María Navarro y Antonio Dorta. Nació en Valle Gran Rey, La Gomera, el 21 de julio de 1943. Creció comiendo pescado, gofio, papas y mojo.

Se formó como marino mercante y trabajó en barcos hasta los 22 años, cuando decidió irse a Venezuela a encontrarse con su familia que, previamente, había emigrado.

Siempre fue una persona amorosa y con mucho sentido del humor. Su carcajada era tan contagiosa que, incluso cuando los chistes eran malos, todos nos reíamos.

Reconocido por sus familiares, amigos y allegados como un ser carismático, amigable, justo y paciente.

Fue cofundador del Centro Hispano Venezolano del Estado Aragua en el año 1973, lugar que era su segunda casa, en el que disfrutó jugando al dominó y al póker, cantando en la coral, cocinando con sus compañeros de la agrupación Amigos Ropa Vieja, entre otras actividades.

Fue un hombre muy sabio, a veces le decían “Wikipedia” porque sabía un poco de todo. Siempre tenía tema de conversación, aunque su favorito era su amada isla de La Gomera. Podía pasar horas con sus hermanos hablando de su querida tierra natal.

Era un hombre muy activo, se adaptaba con facilidad a cualquier ambiente social y con cualquier generación.

Fue un gran ser humano, hombre de ejemplo, digno de admiración, noble y generoso. Isidoro nunca fue materialista y sabía que la vida se disfruta más cuando se comparte con los otros.

En Venezuela, se casó con Maritza Roa y de esa bonita relación, nacieron María Isabel y María Mercedes, conocidas como “las niñas de Sorito”.

Se dedicó al comercio en el área ferretera y, con eso, de la mano de su esposa, sustentó su hogar.

Para él lo más importante era su familia para los que era incondicional dedicándole todo su amor. Fue un buen hijo, gran padre, cariñoso tío. Incondicional con sus hermanos Antonio, José, Manuel, Domingo y sus cuñadas Teresita, María, Magdalena y Carmen María; e igualmente, con su cuñado Omar Roa. Siempre tenía tiempo para compartir con la familia para los que no había distancia alguna que los separara.

Fue un orgulloso Gomero que llevó a su isla en el corazón y nos enseñó a quererla como propia.

Físicamente nos acompañó hasta la noche del 19 de junio del 2021 pero siempre permanecerá en nuestros corazones».