17 octubre, 2021

Un día de pesca en la Puntilla, camino del Confital, en Las Palmas de Gran Canaria

Antonio Álamo Lima
CEEM. 10 de octubre de 2021

En el extremo norte de la maravillosa playa de Las Canteras -siempre abarrotada de nativos y de turistas procedentes de muchos lugares del mundo- en el sitio denominado La Puntilla, camino de El Confital, precioso lugar antes lleno de chabolas y basuras y hoy rescatado a la naturaleza, existen unos 500 metros de costa de rocas volcánicas donde rompen con fuerzas las olas del Atlántico.

Allí, un grupo de aficionados disfrutan de la pesca de orilla. Por la mañana, sobre todos los domingos temprano, llegan al sitio para su particular relax, más barato, qué duda cabe, que el diván del siquiatra.

Cada uno se presenta ¡cómo no! con su obligatorio instrumento: una caña de pescar que van estirando con todo “mimo”, una vez colocados frente al mar en los puestos que encuentran más adecuados entre los peñascos.

Algunos hacen grupos de dos, tres y hasta más contertulios. Intercambian anécdotas y alguna que otra trola relacionada, como no podía ser de otra manera, con sus vivencias en el mundo pesquero. Otros prefieren la soledad del momento y solamente observan si la boya colocada cerca del final del sedal se hunde para sacar el anzuelo con toda rapidez, la inmensa mayoría de las veces, sin pescado ni carnada. Y volver a empezar… También se encuentra pescando algún padre acompañado de su hijo, quizá preparándolo para que en el futuro ocupe su posición en el pesquero.

En esta zona, no se ven mujeres “atrapadas” por este hobby. Solamente vi a una entre tanto varón. Se encontraba junto a su marido a la espera de saber si él le aseguraba el almuerzo sin necesidad de pasar por una pescadería, lo que seguramente sucede con frecuencia.

Llama la atención la cantidad de sacas con pan duro que llevan algunos. Ignoro si es con gluten o no, dado que ahora muchos, después de años de consumir el básico alimento, descubrieron que les hace daño. Tampoco pude averiguar si era con masa madre o no, a la cual infinidad de personas se han hecho “adictas”, pues no consumen el diario alimento si no es con la famosa masa madre y se atreven a expresar: “yo, si no es elaborado con masa madre, no como pan” y quedan tan panchos.

Después de colocar sus morrales con infinidad de útiles en las rocas. Comienzan a extraer trapos, cuchillos, navajas, tijeras, cajas con anzuelos y sedales de repuesto. No faltan los envases con carnadas de diferentes tipos, preferiblemente gambas peladas que pondrán a pedacitos en los anzuelos con la esperanza de que pique algún incauto pez, lo que en unas tres horas de observación continua, solo vi una vez.

Entre los utensilios que cargan, hay unos cubos con agua salada de charcos que se llenaron durante la pleamar. En estos envases van introduciendo los panes a los que previamente han quitado la concha o cáscara, los amasan durante largos minutos hasta que logran una pasta homogénea que van lanzando al inmenso Atlántico. Entretanto, múltiples aves aprovechan el momento para picotear los trozos que van quedando en las rocas.

Con este pan sopeteado con agua salada, intentan “engodar” a los peces, atraerlos al sitio para que piquen los anzuelos, y uno se pregunta ¿si echan tanto, los animalitos no se llenan y hasta se “empanturran” de tal manera que luego hacen ascos a las gambitas y no pican?

En un momento de descanso, gracias a una pequeña llovizna que obligó a los pescadores a guarecerse en un sitio seguro, traté de averiguar si en la zona se pescaba alguna vieja, codiciado pez isleño, un señor entrado en años que hizo estallar en risas a todos señaló: “Yo no trato de pescar viejas, me conformo con alguna más joven, para años ya cuento con mi esposa”. Se ve que después de horas de silenciosa contemplación a su boya, estaba deseoso de entablar palique. 

Pescadores de orilla de Las Canteras, pasé un rato agradable con ustedes, espero que la próxima tengan más suerte y se le multipliquen los peces. De multiplicar el pan no digo nada, pues pienso que es un error lanzar tanta cantidad al agua.

Antonio Álamo Lima
Las Palmas de Gran Canaria, 10 de octubre de 2021